Obelix, jabalíes y la elite

Con razón mi hermano no solo no se había asustado al toparse con un jabalí, sino que es que se le había hecho la boca agua al verlo, y no como a Obélix por apetito gástrico, sino por apetito lingüístico.

Y ahora que ha salido por segunda vez Obélix —cosa que prometo o, mejor dicho, juro que en este caso no ha sido aposta para contar lo que viene a continuación—, se puede explicar la confusión entre la tilde francesa y la española, mientras nuestros personajes llegan a la cueva por el supuesto atajo que, como dije, debe ser más largo de lo esperado, pues está dando lugar a la aparición de todas estas anécdotas que entendería que alguien, que de verdad quiera coger un atajo, se salte, si es que no se ha saltado ya siguiendo mi advertencia anterior. Eso es lo bueno de la literatura, frente a la vida: que en la literatura los atajos, atajos son.

Resulta que la tilde de Obélix es el llamado acento agudo del francés y no significa que la vocal sea tónica sino que es una e cerrada, como la del español. Así que, a pesar del acento, habría que pronunciar [Obelíx] con el acento en lix, lo cual tiene sentido porque en español es obelisco, con acento en la sílaba análoga.

obelix2o-240x300La confusión entre las dos tildes es conocida en el caso de elite. La palabra viene del francés élite, donde a pesar del acento, se pronuncia [elít]. En español creímos que el acento agudo del francés era una tilde y por eso se empezó a pronunciar [élite] como esdrújula, que es como se ha quedado. Al que ahora dice [elíte] se le mira mal. Como al que dice elíxir o descuajaringar o extravertido.

Por cierto, en Obélix se ve fácil el significado, pero hay otros más complicados. Pongo tres ejemplos, que mi hermano tuvo que buscar para clase de francés. El nombre de Ideafix viene de idea fija en francés; el de Asuranceturix, el bardo, viene de asurance tout risque, es decir ‘seguro a todo riesgo’ y el de Abraracurcix viene de à bras raccourcis que significa ‘a brazo partido’ y se utiliza para nombrar al tortazo.

Pero en fin, volvamos a la realidad, que al final mi hermano me contagia su locuacidad y, aunque se encontraron un jabalí y aunque hubiera un galgo entre ellos, eso no quiere decir que estuvieran en la Galia, sino en Asturias, ese reducto donde el pasado (gramatical) es raro. Es ahí, y no con Astérix y Obélix, donde por gracia o por desgracia nos toca estar ahora.

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